Las dudas al ir a un campamento la primera vez (a qué atender meses antes, días antes, qué puede preocupar al principio, durante, después).
Los campamentos forman parte de la cultura del ocio y tiempo libre de los veranos de muchos niños y niñas. Suponen una experiencia inigualable para ellos y por ese motivo, muchos padres y madres se plantean ante la época estival la posibilidad de que sus hijos e hijas tengan esa experiencia. Ha de aclararse que estamos hablando de campamentos con pernocta o intensivos en todo momento.
Pero, ¿Cuántas dudas suelen aparecer a los padres "primerizos" en esta situación?
Dudas antes de elegir un campamento
La edad...
Lo primero que habrá que pensar es si nuestro/a hijo/a tiene la edad adecuada o suficiente para ir. Según nuestra experiencia no hay una edad exacta y quizás esté más en el nivel de madurez y autonomía que tenga el niño.
Recomendamos la edad entre 6 y 7 años para empezar a acudir a campamentos. Solemos establecer los niveles de edad paralelos a los establecidos en la enseñanza reglada. Así pues, con esa edad suelen estar ya asentados en la etapa de Educación Primaria con lo que se les suele suponer la autonomía suficiente para poder afrontar la aventura de un campamento. Cuando hablamos con los padres y madres de nuestros participantes más pequeños siempre les preguntamos cómo es su hijo, sobre todo a nivel de autonomía. En un campamento una de las ganancias principales para el niño es la autonomía pero para tener una buena experiencia hay que ser mínimamente autónomo.
¿Mi hijo quiere ir de campamento?
Una vez que decidimos que sí tiene la edad suficiente, habrá que saber si el niño quiere o no ir. ¿Hay que convencerle o se tiene que convencer él solo? Pues una vez la familia es quien mejor conoce a su hijo pero nuestro consejo es que no se trata tanto de convencer como de motivar. ¿Y cómo? Dándole seguridad, un campamento es una experiencia fantástica pero nuestros hijos necesitan prever que va a ser así. Funciona muy bien que amigos, primos hermanos puedan contarle sus experiencias en sus campamentos de verano u otras actividades similares con pernocta (viajes del cole, excursiones...).
Al final vuestro niño debe haber tomado la decisión por sí mismo. Por supuesto que tenemos que poner sobre la mesa la idea y apoyarla, pero que sea él mismo quien se sienta "responsable" de ello, esta nos parece una clave para disfrutar de la experiencia.
¿Qué campamento de verano elijo, con qué duración, a qué precio?
Genial, mi hijo quiere ir de campamento de verano. Ahora hay que elegir cuál: hay muchas opciones, y hablamos de ellas en otro artículo, así que en este no nos vamos a centrar en ello. Os adelantamos que os recomendamos que la búsqueda sea exhaustiva y que os informeís muy bien de la instalación, programa de actividades, equipo de trabajo, seguros, material necesario, etc. Un campamento de verano es una actividad muy compleja y hay muchos detalles que tener en cuenta.
¿Y los días antes del campamento?
Las entidades educativas serias que organizan campamentos os proporcionaran mucha información para poder preparar bien el campamento de verano de vuestros hijos. Os darán información sobre el lugar, las instalaciones, el programa. Un muy buen consejo es compartir en familia toda esa información. De esta manera viviréis el campamento en familia y vuestros hijos ganarán en seguridad y confianza porque irán previendo cómo va a ser el campamento de verano.
En muchos campamentos de verano nos ofrecerán una jornada de puertas abiertas para acercarnos también a la instalación. Es recomendable acudir con nuestro hijo y así éste podrá ver en directo lo que disfrutará en verano. Incluso podrá conocer a alguno de los monitores que tendrá.
Mientras, el tiempo pasa y nuestro campamento de verano se acerca. Puede que en ese momento a nuestra hija o hijo le surjan algunas dudas. Os aconsejamos seguir motivándole y ser firmes en su compromiso. Precisamente el paso que va a dar forma parte de su proceso madurativo y creednos que va a mejorar sin duda. Esas dudas son normales en niños pequeños. ¿Cómo aliviarlas? Cada niño es un mundo y hay que agarrarse a experiencias previas o valorar las que van a llegar. En las previas, no es lo mismo que el niño haya ido a colonias o similar con el colegio, o pase temporadas en casa de familiares, o incluso que pertenezca a equipos deportivos en los que haya entablado relaciones de amistad y tenido experiencias diferentes a lo encontrado en el nido familiar. Si no es el caso, hay que poner en valor todo lo bueno que va a experimentar en los días: nuevas amistades, juegos y actividades que normalmente no hace, lugares por descubrir, etc. Como recomendación se puede hacer una búsqueda, juntos padres e hijos, de la instalación en la que se va a desarrollar el campamento, de los sitios que van a visitar, del tipo de actividades que van a hacer si es que antes no las hicieron, etc.
Nos vamos de campamento, a preparar el equipaje :)
Es muy buena idea que nuestro hijo prepare sus cosas para su campamento de verano. Con nuestra ayuda, hay que preparar la maleta. Este gesto es importante para que una vez allí sepa dónde están sus cosas y para qué. Si no, una situación muy habitual es que las chicas o chicos no sepan que cosas son las suyas (sobre todo si son nuevas).
De igual manera, si tiene alergias o medicación, deben ser conscientes de ello y saber que las tienen que tomar.
Estos detalles harán que nuestro chicos ganen en confianza en si mismos.
¿Ayudará que vaya con conocidos?
"Como desees", a corto plazo es innegable que lo hará pero a largo plazo no tiene porqué ser tan importante. Los niños son sociables por naturaleza y, aunque cada uno vaya a su ritmo, ganará seguro amistades y en habilidades sociales. Tenemos que confiar en el trabajo de los monitores para que eso se regule y encauce solo.
¿Le mando en el autobús o voy a llevarle?
Cuanto antes entre en dinámica de campamento, mejor. Y el autobús es parte sin duda del proceso campamentil.
¿Y si en el último momento no quiere ir o dice que le duele el estómago? Suele ser algo normal ambas situaciones. Aquí debe imperar la tranquilidad y tratar de volver a mirar al futuro próximo con mucha positividad.Llega al campamento y...
Nos llama y llora: es un proceso normal que tarde en adaptarse. Sobre todo si es su primera vez y si no ha ido con nadie. Hay momentos que los equipos de trabajo sabemos que son más sensibles: tiempos libres y la llegada de la noche. Por eso, los campamentos tienen mucha carga de actividades para tratar de evitar momentos de añoranza no deseados.
No le gusta la comida: evidentemente la comida no será la misma que en casa. Pero cada vez se cuidan más los menús, por un lado, y por otro forma parte del trabajo educativo de los niños el momento de comer lo que toca en el menú del campamento.
Se quiere volver: si la situación es normal, no hay que ceder ante peticiones tempranas de vueltas. Un error que se suele cometer es la negociación en forma de "aguanta unos días y luego te vuelves". Hay que tratar la situación aduciendo a temas de compromiso y de aprovechar lo que puede obtener. Recordad que a veces es peor la hijitis que la mamitis.
Tiene problemas con algún niño u otra situación: la comunicación con el equipo de trabajo será encauzada a través de la oficina. Aun así y, además de la ya nombrada confianza en nuestro equipo de trabajo
Quiero hablar con mi hijo: cada entidad regula esto de su manera. Nuestra recomendación es que sean los niños los que llamen a los padres cada tres días. Además, con el avance de redes sociales, webs o blogs, la información sobre lo que está pasando en el campamento suele ser bastante por parte de las entidades a los padres.
Acaba el campamento y...
Pues aun en ese momento, no ha parado la experiencia campamentil. Será importante poner en valor lo vivido, tanto lo bueno como lo no tan bueno. De todo se aprende y el proceso que vivirá el niño puede continuar después de llegado a casa. Se podrá observar evolución en su autonomía, en su comportamiento, etc. Esto supone una de las mejores cosas que le puede pasar a los niños cuando pasan por un campamento.
